25 de octubre de 2015

Otra vuelta de tuerca de Henry James


¿Siguen viviendo las personas después de la muerte? En caso afirmativo, ¿mantienen contacto con el mundo de los vivos? No es fácil dar respuesta a estas preguntas, aunque quizá muchos ofrezcan una respuesta clara y rápida. En todo caso, esa posible relación entre los muertos y los vivos es algo que ha atraído desde siempre a la humanidad, y son muy numerosos y variados los relatos dedicados a tratar este tema. Para algunos, el mundo está plagado de espíritus y fantasmas, seres de otro mundo que irrumpen y se ponen en contacto con personas especialmente dotadas para percibir su influencia.De uno de esos contactos trata esta novela de Henry James, quien logra aquí una de las joyas de la literatura fantástica o de fantasmas. La novedad aportada consiste en que son dos niños quienes protagonizan esa relación, acompañados por una institutriz que intenta protegerlos de la influencia de los espíritus de los muertos. Y como siempre ocurre con las obras de este género, su lectura nos atrae, sin dejar de producirnos en diversos momentos un profundo desasosiego e incluso miedo.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me recuerda a la novela negra.

Viaje de ida. dijo...

JUEVES MAÑANAS dijo:
La edición que se ha leído en el club de lectura, es la edición de Anaya Tus libros, quizás, por ese motivo, por ser una edición para jóvenes, la traductora, Ana Isabel Cornejo, incluye un apéndice titulado: Una lectura más para otra vuelta de tuerca, en él nos da un final en el que la niña, Flora, ya adulta, nos da su versión de los hechos. Este final, es lo que más les ha gustado a la mayoría de los lectores porque nos devuelve a una dimensión más racional, y porque para la mayoría, es una novela bastante confusa, con frases demasiado largas, con una historia muy ambigua, muy subjetiva, provocada por la falta de comunicación de los personajes, por no poder expresarse claramente, por no preguntar nunca por las cosas directamente, siempre dando rodeos, sobreentendido los hechos, provocando con ello constantes malos entendidos. A los pocos lectores que les ha gustado la novela ese final de la traductora sobra.
Todos han coincidido en que es una novela psicológica, y no de fantasmas. El personaje de la institutriz está perfectamente dibujado: mujer joven, inexperta, insegura, deslumbrada por el lujo, influenciable por el ambiente de esa mansión, paranoica, mesiánica, posesiva con los niños, frustrada por la maternidad, neurótica, obsesiva. Un hecho destacado por todos los lectores es que es el único personaje que no tiene nombre propio, simbolizando con ello, que los fantasmas están en cada uno de nosotros.
El otro personaje femenino, La señora Grosse ha sido vista como un personaje negativo y fuerte dentro de la historia, clasista, llena de prejuicios, celosa, cobarde, huye cuando ve que la cosa está mal e incluso algún lector lanzó preguntas del tipo: ¿mató a la anterior institutriz y su amante?
Novela con una gran crítica social.

Compuesta por un breve proemio y un diario, ambos narrados en primera persona, varios de los lectores han señalado como Henry .James juega magníficamente con el lector. Consigue con ese proemio que el lector no dude en ningún momento de que, lo que nos está contando la institutriz es cierto, y se llega a ver a esos niños candorosos, maléficos; de la misma manera que nos prepara para una historia terrorífica que nunca llega. Así, con estas dos ideas nos adentramos en el diario de la institutriz y poco a poco nos vamos sintiendo desasosegados porque la imagen que teníamos de la misma va desapareciendo, y ante nuestros ojos va apareciendo poco a poco, la imagen de una mujer totalmente desequilibrada y enajenada mentalmente. Su culminación llega en la última escena de la novela que desemboca en ese final terrorífico y brutal, que paraliza al lector.